Pintadas recordando a Mauricio Morales

Recibimos y publicamos

Cuando eliges el camino de la informalidad, lxs compañerxs que caminan juntxs luchando estrechan lazos muchas veces poco entendibles. Lazos que no se forman en una cotidianidad ordinaria del encuentro diario o la comunicación permanente. Nuestros lazos anarquistas se fundan en la consecuencia y el compromiso de encontrarnos decididamente en la lucha contra toda autoridad, contra toda forma de dominación; y nos hacen fuertes, no nos dejan solxs, nos vuelven insumisxs frente a las diferencias que pretenden imponernos los Estados con sus fronteras, incluso nos vuelven rebeldes frente a la vida, a la muerte, y hoy nos hacen recordar a un compañero, que forma parte de nuestra historia rebelde y con quien estrechamos los lazos más fuertes: los lazos de compañerxs en lucha.

Aprendemos a sentir la confianza en el otro (aunque no lxs conozcamxs, aunque no hayamos vivido en la misma época, porque sabemos que estamos en la misma lucha, contra el mismo enemigo)

 En el camino de la insurrección muchos de lxs nuestrxs se hieren, a algunxs lxs perdemos físicamente, sin embargo, lxs conocemos por sus acciones, por lo que escribieron y por lo que fueron: Que un compañerx haya caído en la lucha no nos tiene que hacer detener, al contrario debemos seguir y luchar más fuerte.

A lo largo de la historia, muchxs guerrerxs toman la decisión de enfrentarse al poder arriesgando su propia vida y libertad. Toman la decisión de salir de la orla encantadora de la vida cómoda aceptada por la mayoría. Este riesgo es una decisión tomada con placer, con gusto, para que esas hermosas ideas de libertad y anarquía se difundan como gérmenes. La lucha de estos guerrerxs les impulsa a atacar al enemigo, les inspira a destruirlo y a vivir libremente, siendo consientes y consecuentes con cada uno de sus actos, sin esperar que el contexto este apropiado o les “otorgue” la vida que desean. Su lucha es permanente.

Muchxs anarquistas y antiatutoritarixs han marcado nuestra historia, muchas fechas en el calendario nos recuerdan su presencia activa y reflexiva en esta lucha contra el poder y la autoridad.

Lejos de permitir las tergiversaciones del poder, hoy día recordamos no a un compañero estigmatizado como exclusivamente violento, sino a un compañero que luchó desde su cotidianidad contra las formas de autoritarismo y dominación, que tomó el camino de la anarquía desde su vida misma hasta el ataque violento contra los enemigos que todos identificamos pero que muchos tienen miedo de atacar. Y lo recordamos no como un mártir o héroe al estilo de las memorias dominantes, sino como a un compañero

Al o a la  mártir, se lo exhibe en una vitrina de finos cristales, se lo convierte en un ícono emblemático y homenajeado, al compañero lo recordamos, no olvidamos al Punky Maury: así lo llamaban sus amigxs y compañerxs cercanxs.

Recordar a un compañero así, nos fortalece en nuestra memoria de lucha, hace de nuestra memoria un arma más de combate.

Son este tipo de vínculos los que nos hacen salir a las calles a pintar en las paredes palabras que nos recuerden las ideas de un compañero, arma tan poderosa en esta lucha, porque estas ideas son una verdadera amenaza al poder, pues transmiten las ganas de la libertad y la acción violentamente liberadoras.

Cuantos más muros se pinten, se peguen mas afiches y se abran más espacios, Más indomable será nuestro movimiento.

La anarquía es un sentir.

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