“ Tenemos todavía armas y explosivos…» pero las explosiones más bellas ocurren en nuestro interior.

x Celula de prisioneros de la CCF

Nota de Viva La Anarquia: En el ultimo informe sobre el juicio del caso Halandri venia incluido esta carta de los miembros de la CCF que quizas haya pasado desapercibido para muchos, aca la extrajimos y posteamos por separado para su lectura.

Ya que vuestro tribunal militar continuará ahora con las declaraciones de testigos presenciales relacionados con tres ataques de la Conspiración de Células del Fuego, quisiéramos dejar claras algunas cosas.

Frecuentemente, tanto el presidente del tribunal como el fiscal, están preguntando sobre la potencia de los artefactos explosivos. Preguntan si eran de pequeña o gran potencia, si hubo el peligro para vida humana o no.

Nuestra posición como Conspiración es bien concreta.

No tenemos ningún respeto a la vida humana así de simple y en general. La vida humana por sí misma no constituye algún ideal o algún valor supremo. La vida crea la posibilidad de elegir opciones. Las opciones que tomamos son lo que tiene valor y define a nuestra vida. Evidentemente las opciones hechas por un dignatario del Poder, un juez o un carcelero no sólo carecen de cualquier valor para nosotros, pero además están enemigas hacia nuestra percepción y dignidad. Se trata de unas personas que su existencia en sí ofende a nuestro sentido estético y a nuestro deseo por una vida libre e anárquica.

Es ineludible, por tanto, el hecho que con tales personas estamos en guerra. Como se sabe en guerra hay muertes. Por esto, en nuestros comunicados y textos repetidamente apoyamos y apasionadamente promulgamos la práctica guerrillera de ejecución política.

Una persona libre no es aquella que recibe su libertad regalada tras ilusiones de democracia, sino aquella que toma armas y lucha para conquistarlo.

Por otro lado, como lo ya lo hemos dicho, los ataques realizados por la nueva guerrilla urbana anarquista son siempre bien concretas y apuntadas.

Apuntan al corazón del enemigo, ahí donde triunfa el Poder y donde habitan sus representantes. A los bancos, los ministerios, los juzgados, las comisarías.

Por esto cada uno de los ataques de la Conspiración de Células del Fuego fue realizado en una manera que evitara, aunque sea la más pequeña, lesión de alguna persona accidental o de algún pasante. Esto habitualmente fue logrado tras dos llamadas de aviso a los medios de comunicación de masas, para que la policía evacue la zona.

Lo mismo ocurrió también en los casos de vivienda de Hinofotis, del Ministerio de Macedonia y Tracia y de la casa de Katseli, por los cuales estamos juzgados aquí en el tribunal militar de Koridallos.

Ahora, en lo que se refiere a la potencia de los artefactos explosivos, lo que tenemos para decir es que el potencial de un acto guerrillero no puede ser medido según los kilogramos del material explosivo utilizado o casquillos que deja detrás un ataque armado.

Durante los años de su actividad la Conspiración había golpeado utilizando desde improvisados artefactos incendiarios hasta fuertes explosivos y armas. La elección de los medios resulta de la estrategia de difundir la nueva guerrilla urbana, la anarquía y el nihilismo.

Según el ataque que queremos llevar a cabo elegimos de nuestros arsenales medios adecuados. Cerillas, gasolina, pólvora, TNT, balas.

Por esto cualquier pregunta respecto a la potencia de artefactos explosivos que estamos utilizando la consideramos de sobra y por lo tanto no la vamos a responder. No vamos a regatear las condenas que os ordenaron de imponernos, tampoco vamos a mendigar por las circunstancias atenuantes de vuestras leyes.

Si quieren una respuesta os la daremos por adelantado y una vez por todas. Independientemente de la potencia de artefactos explosivos que utilizamos, la intención de Conspiración de Células del Fuego es dinamitar los fundamentos de vuestro sistema podrido por completo.

Solamente así quedará derogada la historia de esclavos y jefes.

Y para que esto ocurra las balas y los explosivos por sí solas no son suficiente, lo que cuenta de verdad es que cada uno y cada una tome su vida en sus propios manos, cree en sí mismo y en sí misma y encuentre en sí la fuerza de apuntar su arma a los asesinos de su vida.

“La fuerza está en nuestros ojos,
luminosa y grande como dos llamas en medio de la noche.
En cada lugar de la tierra
A cada hora
En cada cárcel
Ahí donde las personas luchan, mueren y quedan encarceladas
porque se atreven por lo que es intangible, por lo que es libre
por una vida nueva, por la anarquía…”

CCF/FAI, Célula de Miembros Encarcelados